1. Situación de partida y antecedentes del maestro
Para identificar al docente objeto de estudio suele venir bien acudir al Escalafón Nacional de Maestros de 1933, lo que nos lleva a saber que Francisco Garrido Galindo había nacido en Huelva, el 4 de agosto de 1902 y que, en ese año, en 1933, se encontraba destinado en Azuaga, provincia de Badajoz. No obstante, el proceso de depuración lo sufrirá en San Roque. Un documento del secretario del ayuntamiento sanroqueño –Francisco Linares Rodríguez–, en el que se afirma que no participó en la votación de febrero del 36, cuando triunfó el Frente Popular, debido a que no estaba censado en el municipio, en un principio, nos hizo pensar que quizá llevaba poco tiempo destinado en esta localidad campogibraltareña, no obstante, según las informaciones de su expediente, desde 1934, San Roque era su destino.

Documento del secretario de la Junta Municipal del Censo de San Roque, donde se especifica que el maestro no votó en las elecciones del 12 de febrero de 1936 y que usará en su descargo en 1939.
Documento del secretario de la Junta Municipal del Censo de San Roque, donde se especifica que el maestro no votó en las elecciones del 12 de febrero de 1936 y que usará en su descargo en 1939.

 

Su nombre aparece en los primeros informes que, desde alcaldía, se envían a Cádiz, poco antes de dar comienzo el curso escolar 36/37, ya que deben hacer recuento del personal disponible. En estos escritos, Francisco consta como que se halla en Madrid. El 18 de julio, cuando se produjo el golpe de estado, se acababa de iniciar el periodo escolar de vacaciones veraniegas, por lo que, en muchos casos, las y los docentes se encontraban fuera de las localidades donde tenían su puesto de trabajo.
El 2 de septiembre de 1936, lo que se envía desde el ayuntamiento es ya es un pequeño informe sobre la conducta y la ideología, en el que recogen informaciones sobre los maestros y las maestras. En el caso de Garrido, se dice lo siguiente: “Según datos obtenidos por esta alcaldía, simpatizaba con los partidos de izquierda, significándose en alguna ocasión por su actuación en dicho sentido. Se ausentó de esta localidad hacia el 15 de julio, habiéndose manifestado por una hermana residente en ésta que se encuentra en Madrid. Su conducta privada es buena”.

Encabezamiento del informe que emite la alcaldía de San Roque
Encabezamiento del informe que emite la alcaldía de San Roque.

 

En esta documentación se refiere que dan la respuesta “en cumplimiento de lo dispuesto en la Cuarta Orden Circular de Defensa del 26 agosto” (1), normativa que ya hemos comentado en otras biografías. Será esta circular, un temprano precedente del Decreto nº 66, aprobado el 8 de noviembre de 1936, donde se aprobaba “una revisión total en el personal de Instrucción Pública” (2). San Roque, por tanto, se sumó a la depuración desde los primeros momentos de su puesta en marcha.
No obstante, un curioso escrito del alcalde, fechado el 9 de junio del mismo año 1936, dirigido al ministro de Instrucción Pública –en aquellos momentos seguía estando vigente el gobierno de la IIª República, así como también los gobiernos locales, como el de San Roque–, quizá indique que el maestro estuviera fuera del pueblo antes de esa fecha, ya que es la primera autoridad local la que, mediante autorización del docente, ha recibido el material enviado por el ministerio. Por otro escrito posterior, sabemos que los materiales a los que se refiere, eran mobiliario para la clase, que no llegó en su totalidad, y quizá también libros y materiales didácticos.

Escrito del alcalde republicano acompañando al recibo como comprobante de haber recibido materiales.
Escrito del alcalde republicano acompañando al recibo como comprobante de haber recibido materiales.

A finales del mismo mes, nuevamente el alcalde, Molina, redacta un escrito en los siguientes términos: “según el informe del maestro Don Francisco Garrido Galindo (…) no ha recibido, entre el material enviado (…) unas mesitas y sillas para los niños, que también comprendían dicho envío (…) por si se digna de dar las órdenes (…) para que sea remitido dicho material”.

2. Inicio de la depuración
Dando un salto en el tiempo, la documentación de la que disponemos respecto a su depuración nos lleva al 24 de diciembre de 1937, más de un año después de lo comentado anteriormente, cuando el secretario, Juan Reina Castrillón, recoge en un acta de la Comisión Depuradora D) de Cádiz los informes recibidos por los cuatro elementos que definen y valoran a los y las docentes, es decir, el ayuntamiento, la Guardia Civil, el cura y un padre de familia, generalmente vinculado con La Falange. Como es de suponer, nadie en estos colectivos puede emitir juicio alguno sobre las competencias profesionales del inculpado. Se limitan, por tanto, a señalar si son de costumbres cristianas, si tienen una moral intachable, si se les considera de tal o cual ideología y son, o no, adeptos al nuevo régimen.

 

Acta de la Comisión del 24 de diciembre de 1937.
Acta de la Comisión del 24 de diciembre de 1937.

Junto al texto procedente de la alcaldía que vimos anteriormente, el acta incorpora lo siguiente: “a pesar de no aparecer datos políticos, era simpatizante con los elementos socialistas y extremistas, con los que se reunía diariamente, habiendo desaparecido de ésta pocos días antes del movimiento Salvador (…) en cuanto a su conducta profesional, se tienen buenos antecedentes”; correspondiéndose estos comentarios, al informe de la Guardia Civil. Del sacerdote sólo se extrae una frase: “Marxistas de los más activos”. Este plural tampoco es desconocido, puesto que hemos podido comprobar que hacían informes agrupando a los docentes, según la valoración que se hacía de ellos. Y, finalmente, del informa del padre de familia, simplemente aparece la palabra “Marxista”.
El 15 de marzo de 1938, nuevamente la Comisión recoge en un acta “(…) se hace cargo de su expediente hasta que pueda formularse el correspondiente pliego de cargos”. Han pasado, por tanto, tres meses sin que se haya avanzado en el proceso. Hay que tener en cuenta que el docente, en estos momentos, no está localizado, por lo que el trabajo de la mencionada comisión no puede ser rebatido ni contestado. Tal vez esta también pueda ser una causa para explicar la lentitud en el proceso depurador, aunque nos hemos encontrado con casos en los que la Comisión determina de forma completamente ajena al profesional en cuestión, incluso, como en este caso, sin conocer su paradero. Estas y otras variables, se deben a que no siempre es fácil encontrar una línea bien definida en las actuaciones de la comisión provincial.
Si nos atenemos a la documentación que figura en su expediente, hay que esperar, nuevamente, algo más de un año, ya que el 29 de abril de 1939 es cuando el delgado e inspector (3) de la Frontera Sur, desde La Línea, remite a la comisión gaditana el material que le fue incautado al maestro, formado, en su mayoría, por libros y recortes de prensa, para su incorporación al mencionado expediente. Junto a esto, el documento, aporta datos interesantes, como que se encontraba en Madrid con permiso cuando el alzamiento, que tiene 36 años, de estado civil casado, natural de Encinasola, hijo de Francisco y Carmen y que tenía su domicilio en la propia escuela nº 1, sita en la plaza de la Iglesia. Este documento obedece al hecho de presentarse a las autoridades, acto al que estaban obligadas las personas que no habían residido en su domicilio durante la guerra o, como en este caso, tenían, además, una causa pendiente. Por otro lado, Seguramente, la intención de Francisco Garrido, con esta “presentación”, era resolver su depuración e incorporarse a su plaza de maestro en San Roque.
Por un acta de la Comisión, conocemos el dato de que “en sesión celebrada el día veintisiete de junio de mil novecientos treinta y nueve, existe un acuerdo” que, referido al maestro, “se terminó la instrucción de su expediente en marzo de 1938 –como hemos visto– sin remitirle los resultados, en espera del conocimiento de su paradero. Conocido en aquellos momentos, por la denuncia de la Inspección de Frontera del Campo de Gibraltar, ya sí se le envió el Pliego de Cargos”.
Más adelante, en el mismo escrito, se detalla que “se ve que el referido maestro que recibió una educación religiosa y moral, se desentendió en el ejercicio de su carrera de estos sanos principios, afiliándose sin duda alguna a determinados partidos del Frente Popular; obedeciendo ciegamente a los dictados de su conciencia tendente a desarraigar de su conciencia todos aquellos principios que le habían marcado sus profesores y complaciéndose en comentarios y propaganda del credo marxista, como lo demuestra la lista de libros de su biblioteca, induce todo a considerar este tipo de educador como el más funesto para la formación de educación del niño. (…) considera que hay que alejarlos de la sagrada función docente que les está encomendada y propone por consiguiente su separación del cargo y baja definitiva en el escalafón”.
Lo que resulta sorprendente de este documento es que está firmado en Cádiz a 28 de junio de 1939, es decir, prácticamente un mes más tarde que Francisco Garrido iniciara su causa para el descargo. Una sanción, por cierto, que no se hace firme hasta el 7 de octubre, cuando así lo acuerda la Comisión Superior Dictaminadora de Expedientes de Depuración, desde Madrid, si bien, en dicha resolución, se sigue dejando en manos la decisión última a V. E., es decir, al ministro. Todo hace pensar que a Garrido se le hizo llegar la propuesta de la Comisión Provincial en el momento justo de presentarse ante la Guardia Civil y se puso en marcha antes, incluso de que su separación del cuerpo fuese aprobada por instancias superiores. Su caso no era excepcional, la totalidad de enseñantes había pasado o estaban pasando por el mismo trance.

Propuesta de la Comisión Superior, con fecha de 7 de octubre de 1939. Previa a ella está la emitida, en idénticos términos, por la Comisión Provincial.
Propuesta de la Comisión Superior, con fecha de 7 de octubre de 1939. Previa a ella está la emitida, en idénticos términos, por la Comisión Provincial.

 

3. Proceso de descargo
El 2 de junio de 1939 es cuando el maestro firma su descargo. Esto implica que ha estado no localizado para las autoridades que el golpe iba instalando en las zonas controladas por los rebeldes en todo el periodo bélico. No obstante, él ya sabría de su depuración, aunque casi con toda certeza, no habría tenido conocimiento específico de los cargos y la sanción. Así que deducimos que, como parece ser fue informado en abril, cuando se presentó a la Guardia Civil, dedicó el mes de mayo a recabar testimonios y a hacer alegaciones para su defensa que, curiosamente firma desde La Línea, aunque su domicilio lo sitúa en la calle general Sanjurjo 27 de San Roque.
El método que sigue, tras presentarse como natural de Encina Sola, de 37 años, casado y propietario de la Escuela nº 1 de Niños de San Roque y asegurar que no tuvo conocimiento de su depuración, al encontrarse disfrutando “de vacaciones caniculares”, lo que le impidió solicitar la revisión de su caso, es analizar cada apartado del informe con los cargos, aportando informaciones para desmentirlos. Nos parece interesante reproducir este texto íntegro, para aproximarnos más a la realidad y el argumentario que había que esgrimir tratando de evadir las sanciones, acorde con los valores nacional católicos que se exigían a la población, en general y, de forma más concreta al profesorado, encargado de transmitirlos.
Así, el primer punto que trata de rebatir, es el que lo acusa de ser “simpatizante con los elementos socialistas y extremistas. Marxista activo”.
Francisco Garrido responde:

“Mi actuación tanto profesional como pública fue fiel reflejo de la educación que había recibido, de la cual D. Vicente Barros Sánchez, certifica en documento enviado por mí al Sr. Jefe de la Sección Administrativa de Primera Enseñanza de Cádiz, con fecha 30 de mayo de 1939. Cuando aquellos terribles años de 1931-1932 en que desapareció la Monarquía y vinieron gobiernos que alentaban y fomentaban todo lo anti-español, en que el torbellino político parecía terminar con las tradiciones y la fe de los españoles y metido el firmante por casualidad del destino en la provincia de Badajoz, zona entonces de la más caótica, rebelde, socialista, parte por influencia del medio ambiente, en parte por necesidad, por temor, por coacción, por amenaza al pan de mi familia, tuve una corta época en que me puse a tono con aquella atmósfera, que dominaba y, por doquier, se respiraba. Ya en 1933 decidí no padecer más, volviendo a lo que siempre en mí había tenido sentido. Mis alumnos aprendían cantos regionales y yo los llevaba a la casa del sacristán de la iglesia para los ensayos al compás del piano. Otras veces venía su hijo a la escuela. Apartado de toda política asistí al Cursillo de Apicultura en Miraflores de la Sierra (Madrid), bajo la dirección del profesor D. Narciso José de Liñán y Heredia, hijo del Conde de Doña Marina, tradicionalista, que reafirmó en mí la fe con la que me amamantaron y educaron. Envío como prueba la revista La Colmena que habla acerca de dicho extremo. En mi escuela y lo mismo en esta de San Roque, en la pared, en gruesos caracteres tenía pintado por mí un gráfico de Historia de España de D. Manuel Siurot, en que los siglos están representados por sus números, con flechas las divisiones de la Historia, las invasiones por círculos en la parte superior del siglo en que se verificó y el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo representado por una gran Cruz, cosa que a todos asombraba tuviera yo dibujada en un sitio de donde se había desterrado el Crucifijo”.

Todo este primer y largo párrafo, merece un análisis, empezando por el primer testigo al que menciona, Vicente Barros Sánchez, documento en el que, si bien el guardia civil no se posiciona respecto a los años en los que Garrido estuvo en paradero desconocido durante la guerra, sin embargo, certifica que el maestro es hijo del cuerpo y el firmante, compañero de su padre, por lo que puede garantizar que Francisco había recibido una educación “esmerada, religiosa y patriótica”. Las declaraciones de un guardia ya jubilado, son corroboradas por el comandante de puesto, Juan Macías. Esto nos aporta un elemento importante al perfil del maestro, como integrante de una familia a la que, su pertenencia a la Guardia Civil, le otorga una especie de salvoconducto y un argumento, esgrimido desde el corporativismo de un cuerpo que, en su casi totalidad, se unió a la sublevación del 18 de julio del 36.

Escrito del guardia civil compañero del padre de Garrido Galindo.
Escrito del guardia civil compañero del padre de Garrido Galindo.

Pero, siguiendo con su descargo, seguramente, con esa mención que hace a lo “anti-español”, Francisco Garrido está tratando de mencionar, sin decirlo, los acontecimientos que tuvieron lugar en la provincia de Badajoz a finales de 1931, en el conocido como caso de Castilblanco, en el que perdieron la vida cuatro guardias civiles. La provincia era, en aquellos momentos, un punto extremadamente caliente, un ejemplo de las luchas entre las masas jornaleras, que apenas lograban sobrevivir al hambre y la miseria, y las fuerzas del orden público, completamente sobrepasadas por las circunstancias del momento. Nos parece oportuno hacer aquí una breve referencia a Margarita Nilken, diputada por la provincia a lo largo de toda la República y encendida oradora y promotora de políticas encaminadas a la justicia social. Concretamente, en la localidad de Azuaga, donde Garrido tenía su escuela y, donde la gran concentración de obreros del campo, especialmente, mineros, fue uno de los principales focos de movilización, también prendió el movimiento libertario.
Garrido reconoce que este ambiente de protesta le atrajo, pero que decidió salir de él y que, a partir de 1933, se focalizó en sus alumnos, cantando al compás del piano del sacristán. De igual modo, ese retrotraerse a los años anteriores al conflicto, puede ser una forma de poner en contexto su evolución, partiendo de un periodo con unas condiciones políticas muy marcadas por los cambios y los movimientos sociales que definieron el advenimiento de la República.
Como prueba de ese apartarse de la vorágine de los primeros momentos del nuevo periodo, lo ejemplifica con la asistencia a un curso sobre apicultura con Narciso José Liñán y Heredia. En 1930 se aprobó una Real Orden (4), firmada por el director general de Primaria, Eduardo Callejo de la Cuesta (5), para la inclusión de la Apicultura en el currículum de Primaria en diversas escuelas: “Establecida la enseñanza de la Apicultura en varias Escuelas Racionales de Primera enseñanza, interesa ir divulgando esta clase de conocimientos como uno de los medios de indudable valor educativo, aparte de que con tal servicio se fomenta una industria…”. En esta misma, también se aprueba la adquisición del material necesario, valorado en 15.000 pesetas y “Que se encargue de la adquisición de dicho material D. Narciso de Liñán, Director de la Escuela de Apicultura de Miraflores de la Sierra, y el Inspector-Jefe de Primera enseñanza de Madrid D. Francisco Carrillo Guerrero”.
Tenemos, por tanto, que Garrido recurre al aval de Narciso de Liñán y Heredia, que también dirigió la revista La Colmena, que estuvo editándose entre 1922 y 1936, de la que menciona disponer de un ejemplar y que fue el órgano de difusión de la Federación de Apicultores Españoles, establecida en la sección de apicultura de la Confederación Nacional Católico-Agraria. Todo son argumentos para garantizar que se movió en ambientes conservadores, cercanos a la monarquía, etc. De hecho, Narciso, además de abogado, escritor, archivero y apicultor, era hijo de una familia de la nobleza aragonesa -él mismo heredó el título de conde Doña Marina-, con miembros en el ejército y vinculada al carlismo. En verano de 1933 vio la luz un texto suyo que fue publicado bajo el título: “La Escuela de Apicultura de «Mendicoechea», en Miraflores de la Sierra (Madrid). Resumen de su labor social y pedagógica en siete años”, dentro de una publicación mayor, el número 104 de los Anales del Instituto Nacional de Previsión.

Ejemplar de La Colmena.
Ejemplar de La Colmena.

Sin embargo, quizá más definitorio del estilo docente de Garrido sea el párrafo en el que describe el empleo de un recurso frecuente en la enseñanza de la Historia, como es el friso histórico –que se complementa con el eje cronológico– especialmente útil para la comprensión del tiempo, sobre todo porque permite visualizar la división y sucesión de los siglos, situar acontecimientos y, especialmente, entender la separación entre antes y después de Cristo, que él dice haber señalado con una cruz. Una herramienta que él atribuye a Siurot, pero que, atendiendo a cuáles eran las prioridades del conocido pedagogo católico, más bien podemos incluirla en los principios metodológicos de la enseñanza activa promovida por las corrientes progresistas que la Segunda República adoptó en las escuelas del país.

Dos obras de Siurot, la primera, de tipo pedagógico y, la segunda, de contenido patriótico. Ambas, fuertemente influidas por el sentimiento religioso.
Dos obras de Siurot, la primera, de tipo pedagógico y, la segunda, de contenido patriótico. Ambas, fuertemente influidas por el sentimiento religioso.

La figura de Siurot es también un fuerte asidero para la defensa de Garrido, ya que, onubense como él, desde su posición de abogado, juez y magistrado, pero más conocido como pedagogo, tempranamente se mostró comprometido con la enseñanza, a la que dedicó la mayor parte de su labor, implicado en la educación de niños desfavorecidos. Fruto de esas inquietudes fue la fundación, junto a Manuel González -que acabaría siendo obispo de Málaga y elevado a los altares- de las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús en Huelva, en 1908. Otro dato de interés, del que recogeremos información más adelante, es que Siurot también fue el promotor de la creación del Internado Gratuito de Maestros en 1919, que estuvo vigente hasta 1934.

Francisco Garrido prosigue, argumentando de la siguiente manera:

“Para mi vida ejemplar de persona de orden pedí mi traslado a San Roque. Aquí pasé las turbulentas luchas de encendidas pasiones acentuada en las fatídicas elecciones del 36. De mi conducta da fe el certificado de Falange de San Roque que también con fecha 30 de mayo envié certificado al Sr. Jefe de la Sección Administrativa creyendo era el Presidente de la Comisión Depuradora y los certificados que adjunto de no haber votado ni haber hecho la menor propaganda.
Mi vida en San Roque tiene dos etapas. Una dedicada al trabajo de la escuela los sábados y por la tarde marchaba a La Línea de la Concepción donde tenía la familia, regresando los lunes por la mañana, lo que quiere decir que el tiempo libre no estaba en el pueblo, por lo que mal pude tener tiempo ni ocasión para esa simpatía con los elementos de que se me acusa. La otra etapa, después del trabajo diario, me dedicaba por completo a los estudios de apicultura, no saliendo de mi trabajo más que lo estrictamente indispensable. No he actuado en política, ni en organizaciones, ni frecuentado sindicatos. Aún ignoro el domicilio de los sindicatos en este pueblo, ni quiénes eran sus dirigentes. Jamás repartí prensa ni propaganda. Jamás asistí a banquetes, festejos ni celebraciones con motivo de aniversarios y fiestas republicanas, a pesar de que siempre recibí las consabidas invitaciones. Estaba suscrito al “MAGISTERIO ESPAÑOL” (6).

Dos consideraciones he de hacer últimamente: que si algún sedimento quedaba en mí de teoría malsana, han sido más que suficientes los tres infernales años pasados en la zona roja para maldecir una y mil veces aquella vida y aquel régimen. La segunda, que mi conducta en dichos tres años, no haciendo más que lo que irremediablemente había de hacer; obligado con desgana, a la fuerza, perseguido y denunciado por “Fascista”, corrobora de manera palpable cuán lejos están de mí los cargos que se me imputan, ya que la conducta que corresponde y que era lógico desarrollara el individuo que fuera marxista activo o simpatizante, sería completamente opuesta a la vida que yo he hecho”.
Evidentemente, todo este argumentario carecía de valor para el tribunal depurador de la provincia. Es necesario apoyarlo con certificaciones de personajes relevantes de la localidad. A mano, al final del texto escrito a máquina por las dos caras del folio, añade la documentación que acompaña. Una pena que, por ejemplo, no se halla localizado en su expediente, ese certificado de matrimonio que menciona, que nos podría haber dado pistas respecto a su esposa y la casuística de su boda. El segundo documento de la lista, ya lo hemos comentado y después pasaremos a hacer lo propio con el certificado de su compañero, el maestro Ildefonso Rabanillo.

Listado de documentos que Garrido dice acompañar a su pliego de descargo. En el expediente sólo se han localizado el nº 2 y el nº 4.
Listado de documentos que Garrido dice acompañar a su pliego de descargo. En el expediente sólo se han localizado el nº 2 y el nº 4.

Porque aún le queda otro cargo del que eximirse, el de “estar ausente de su escuela pocos días antes del movimiento”. Ya hemos visto en otros casos, cómo este hecho era interpretado por las autoridades surgidas del golpe como una huida y, por tanto, la no aceptación del mismo como “salvador de la patria”. Garrido Galindo lo explica de la siguiente manera:

“Efectivamente, mi edad, mi situación, en fin, por propia voluntad decidí crear un hogar en el que confortarnos mi anciana madre y yo. Esperé a que terminara el curso 1935-1936 y cuando sólo faltaban los días de exposición escolar, previo consentimiento del sr. Rabanillo (7), compañero profesional, como acredita el certificado adjunto, el día 15 de julio por la tarde salí de la localidad con dirección a Madrid donde residía la que había de ser mi esposa, como acredita la copia del acta matrimonial, que también acompaño. Allí fue imposible, por razones fáciles de comprender, el acto matrimonial ante Dios, como eran nuestros deseos.
Espero el fallo justo y sereno de su digna Comisión.
La Línea de la Concepción, 2 de junio de 1939.
Año de la victoria.”

Rúbrica.
Rúbrica.

 

Estos comentarios también nos dejan en el aire algunas respuestas como a la pregunta de qué pasó con su madre, ya que, en alguna documentación, es una hermana la que asegura que su hermano estaba en Madrid. Quizá, cuando hace ese desglose de sus actividades diarias y comenta que los sábados se iba a La Línea con la familia, es porque en esa ciudad tenía a parte de ella instalada.
Pero, el certificado de su compañero es una prueba de solidaridad. Ildefonso, también depurado, acusado de haber pertenecido a un sindicato, por lo que fue condenado a un mes de inhabilitación, pero que el lento proceso del papeleo le tomó algo así como un año, redacta un escrito que es también una prueba de las prácticas metodológicas que se ponían en marcha en las escuelas de la República. Dice lo siguiente:

“… ya terminadas las clases me interesó verificar su exposición escolar junto con la mía, en mi local escuela, para lo cual me entregó los trabajos de los niños, despidiéndose por la tarde y marchando a Madrid, para contraer matrimonio, según me manifestó”.

 

Certificado del maestro Ildefonso Rabanillo.
Certificado del maestro Ildefonso Rabanillo.

 

Estas exposiciones referidas por Ildefonso, formaban parte de la metodología seguida en las escuelas de la Segunda República, a veces organizadas por las Misiones Pedagógicas. Servían para mostrar los trabajos y las creaciones del alumnado, hacer partícipes a las familias y al vecindario, abriendo así la enseñanza a la comunidad y eran una muestra más de las pedagogías activas de aquellos años, en las que los niños y las niñas eran protagonistas.
Precisamente, ese documento que hemos mencionado como el primero que se emitió por el alcalde aún republicano de San Roque, en el que éste quedó autorizado para recoger unos materiales que venían a nombre del maestro, nos hace pensar que Francisco Garrido, tanto por esto, como por los libros que le fueron hallados, pudiera ser que fuese, precisamente él, quien coordinara la labor de las Misiones Pedagógicas en San Roque casco, donde se conoce que existió una biblioteca, de las 28 que se crearon en la provincia de Cádiz (Menacho, 2017). Sobre la extraordinaria y extensa labor de esta institución, que bebió de los principios de la Institución Libre de Enseñanza y que contó con la colaboración voluntaria de los grandes nombres de la cultura española, no hay lugar en esta biografía, salvo para comentar que existen datos que apuntan a que nuestro maestro, junto a la docencia, estuviese dedicado a estos menesteres.

4. La biblioteca
Desde el organismo de la Frontera Sur, se envía a la Comisión Provincial este listado con los libros localizados:

Listado de libros.
Listado de libros.

 

No podemos dejar pasar de largo este aspecto que tanto contribuyó a que a Garrido se le aplicase la máxima sanción, por lo que creemos oportuno analizar la biblioteca del maestro. Se han buscado los títulos y los autores y una edición que cuadre con las fechas.

  • Ballester Gozalvo, José: La escuela única. Madrid, 1930. Una obra de carácter pedagógico sobre el modelo de escuela, en la línea de la reflexión que sobre el mismo se planteó durante la Segunda República.
La escuela única.
La escuela única.
  • Mallart y Cutó, J.: La educación activa. Publicado en Barcelona en 1928. Otra obra de fundamentación psicopedagógica, profundizando en la metodología en la que el alumnado tomaba parte activa en su proceso de aprendizaje.
La educación activa.
La educación activa.
  • Confección del universo. Por ese título no hemos podido identificar la obra, aunque también recogieron folletos y recortes cuando inspeccionaron su escuela y podría ser que no se tratara de un volumen. En los años 30, gracias, sobre todo a las investigaciones de Einstein, Hubble y Lemaître, empezaba a vislumbrarse la teoría del Big Bang y la de la expansión del universo. El hecho de que el título no sea la “creación” del universo, podría apuntar a que el libro iría en esa línea científica novedosa.
  • Kerschensteiner, Georg: El alma del educador y el problema de la formación del maestro. Una edición española de 1934, traducida por Luis Sánchez Sarto y publicada en Barcelona. Bastante elocuente su título, ya que la formación del profesorado era un asunto crucial para poner en marcha las reformas educativas deseadas.
El alma del educador.
El alma del educador.
  • Psicotecnia. Suponemos que serían actividades para explorar y definir las aptitudes del alumnado, algo así como un precedente de los actuales test que tendría, igualmente, una misión preventiva de diagnóstico. Seguramente, sería de Fritz Giese, publicado en 1933 y editado dentro de la colección de Labor, de la que el maestro parece tener bastantes libros.
Psicotecnia.
Psicotecnia.
  • Barnés, Diego: El desenvolvimiento del niño. 1933. Su autor, vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, llegó a desempeñar puestos de responsabilidad en el ministerio dirigido por Marcelino Domingo, durante la II República. De este libro, nada más publicarse, se hicieron varias ediciones.
El desenvolvimiento del niño.
El desenvolvimiento del niño.

 

  • Viqueira López, Juan Vicente: La psicología contemporánea, de 1930. El autor, de amplia formación europea y vinculado también a la Institución Libre de Enseñanza, contribuyó a la modernización del sistema educativo.

 

La psicología contemporánea.
La psicología contemporánea.

 

  • La nueva pedagogía, que aparece reseñada en tres ocasiones en el listado, era, en realidad, una revista que estuvo publicándose entre 1922 y 1936 y en la que se recogían estudios y propuestas desde diferentes perspectivas para aplicarse a la enseñanza.
  • Lacroix, Maurice: La escuela única. Una defensa de la escuela pública, publicado por Espasa Calpe en 1928.
La escuela única.
La escuela única.
  • Voltaire, François-Marie: Las mentiras religiosas. El autor, un clásico, conocido por su defensa de la tolerancia y la lucha contra el fanatismo, fue uno de los artífices de la Ilustración. En sus escritos defendía la razón y la ciencia, en detrimento de la religión. Quizá se refiera a este título:
Las mentiras religiosas.
Las mentiras religiosas.
  • Con ese título podría ser un libro de Roberto Ardigó: La ciencia de la educación de 1903, o quizá uno de Herder, en una edición de 1930. Elevar la educación a ciencia, empleando las nuevas especialidades relacionadas con la psicología, el aprendizaje, la aplicación de metodologías activas, la personalización de los trabajos, la atención a los intereses del alumnado, etc. nos habla, claramente, del alto concepto y de la importancia que a la enseñanza debería otorgársele.
La ciencia de la educación.
La ciencia de la educación.
  • La ciencia de la educación. El desenvolvimiento mental.
    Por estos títulos en concreto, quizá se trate de una repetición de otros libros, más que de un volumen definido. Las anotaciones que los militares debieron hacer al encontrar los libros de Garrido, también pueden tener algún error.
  • Varios folletos titulados La escuela moderna. La notable influencia que en la pedagogía y el concepto de escuela realizó Ferrer i Guardia, sentaron las bases de una concepción revolucionaria que, en cierta manera, fue asumida por las políticas educativas de la II República. Debe tratarse de material de este signo.
    https://www.ferrerguardia.org/escuela-moderna
  • Nietzsche, Friederich: Contribución a la genealogía de la moral. Seguramente será esta edición de 1929. Se trata de una obra en la línea de su autor, en la que realiza una crítica hacia la moral vigente.
Contribución a la genealogía de la moral.
Contribución a la genealogía de la moral.
  • Filho, Lourenço: La escuela nueva. Debe ser esta edición de 1933 de Labor. Un tema por el que todo indica que el maestro Garrido sentía verdadero interés y que venimos comentando: abandonar la educación fuertemente jerarquizada, memorialista y tradicional, por actuaciones focalizadas en el alumno y la alumna, sus intereses, etc.
La escuela nueva.
La escuela nueva.
  • El genio. Sin que sepamos autor ni más informaciones.
  • Bajo el título El desenvolvimiento mental en el niño, quizá se esconda la obra de James Mark Baldwin: El desenvolvimiento mental en el niño y en la raza, obra de 1896
El desenvolvimiento mental en el niño.
El desenvolvimiento mental en el niño.
  • Kant, Inmanuel: Lo bello y lo sublime. Seguramente tendría la edición de Calpe, de 1931, o la de 1919.
  • Goethe, J.W.: Las cuitas de Werther. Con este título, ya que hay muchas ediciones bajo Las penas de Werther, incluso el joven Werther, hubo una publicación en español del año 1835. No sabemos cuál es la que estaba en poder de Garrido.
Las cuitas de Werther.
Las cuitas de Werther.
  • Tácito, Cayo Cornelio: La Germanía, en alguna edición del clásico latino, que no hemos localizado.
  • Angiulli, Andrés: La filosofía y la escuela. Aunque sólo disponemos de los títulos, creemos que debe ser este libro, en tres tomos, de una edición de 1909. El autor era filósofo y pedagogo, esas lecturas que comprobamos interesaban a Garrido.
La filosofía y la escuela.
La filosofía y la escuela.
  • Un libro titulado Principios de ética, que no hemos logrado identificar.
  • Un libro titulado Sociología de la educación, que no localizamos por ese título, si bien apunta a integrar los conocimientos de la sociología aplicados a la enseñanza, algo realmente novedoso en aquellas fechas.
  • Kant, Inmanuel: La paz perpetua, del que hemos localizado una edición de 1919, que pudo ser la que tuviera el maestro, siendo el nº 7 de la Colección Universal de Calpe. Un ensayo, siguiendo en parte a Rousseau, para la creación de una hipotética confederación europea, que evitara las guerras.
La paz perpetua.
La paz perpetua.
  • Otro libro con el genérico título Memorias, que no podemos identificar.
  • Pitigrilli: Cocaína. Novela escrita en 1921, publicado en España por B. Bauzá, Barcelona, 1925.
Cocaína.
Cocaína.
  • La casa de la cruz, novela corta. Pensamos que puede tratarse de dos obras distintas: La casa de la cruz y otras historias góticas y La novela corta, ambas de Emilio Carrere, que las publicó en la década de los 20, dentro del género de relatos de terror. Quizá tenía una edición en la que ambos títulos estuvieran integrados, ejemplar que no hemos localizado.
La casa de la cruz.
La casa de la cruz.

 

La novela corta.
La novela corta.
  • La escuela graduada. Tampoco es posible saber si se trata de una publicación tipo libro, una revista o un folleto, puesto que este proyecto, una vieja aspiración ya en los años 30, de separar al alumnado por edad y niveles, era considerado como una gran mejora, al poder focalizar la atención educativa en un grupo, más o menos homogéneo.
  • Wilson, Lucy: Las escuelas nuevas rusas. Seguramente se refiere a este libro, publicado en 1931. Es de suponer que el adjetivo “rusas” debió ser definitivo para calificar al maestro de comunista. Precisamente, este ejemplar formaba parte de la colección de publicaciones que desarrollaban los principios defendidos por la Revista de Pedagogía, que hemos visto que también estaba presente en la biblioteca de Francisco.
Las escuelas rusas.
Las escuelas rusas.
  • El Secretariado Nacional Agrario. Este organismo fue creado en los inicios de la Segunda República, formando parte de un paquete importante de medidas para ir perfilando la Ley de Reforma Agraria y dar respuesta a una de las mayores necesidades sociales del país. Suponemos que Francisco tendría algún tipo de folletos sobre dicho organismo.
  • La vida campesina. Al igual que con otros elementos del listado, así con ese título, no podemos saber si se trataba de un volumen, de una revista o de cualquier otro material informativo o propagandístico. Lo que sí parece es que al maestro también le interesaba este asunto de vital importancia en el país.
  • La exposición francesa del libro. Con ese nombre no disponemos de información específica, pero debe tratarse de algún folleto sobre algún evento del mundo editorial celebrado en Francia en fechas aproximadas a las que nos ocupan.
  • Testor y Gómez, Francisco: Delincuencia infantil, sus causas y remedios, instrucciones y leyes protectoras de la infancia y delincuente en el extranjero y en España. Tribunales juveniles. Se trata de una obra publicada en Valencia en 1925. Respecto al autor, licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, este trabajo era su tesis para doctorarse en derecho y ciencias sociales. Tiene, por otro lado, expedientes como militar republicano. En el Tribunal Militar y Territorial de Valencia se encuentra un sumarísimo y en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca tiene dos fichas en la sección político social, que evidencia que fue represaliado.
Ficha de archivo.
Ficha de archivo.

 

5.- Segundo proceso de revisión
Dejando a un lado la biblioteca y prosiguiendo con su proceso depurador, entre la documentación del Archivo Municipal de San Roque, por tanto, fuera de su expediente en el A.G.A., hemos localizado este curioso escrito, en el que, el director general de Primera Enseñanza, el 18 de diciembre de 1939, propone una rehabilitación provisional, hasta que se resuelva su depuración. Se trata de un escrito generado en lo que hoy conocemos como Delegación Provincial de Cádiz y dirigido al alcalde de San Roque. En ocasiones resulta francamente difícil seguir la cronología de los acontecimientos, enredados en una burocracia muy mejorable y, con frecuencia, hasta contradictoria. Desconocemos si se le permitió ejercer durante algún tiempo, porque, la cuestión es que, un par de meses antes se había acordado su expulsión del cuerpo. Además, el 16 de marzo de 1940, se da traslado al director de Primera Enseñanza de la solicitud de revisión que Francisco había cursado. Se entiende, ¿que debe tratarse de un segundo envío de documentación, posterior al que hemos analizado de junio del 39? Resulta inconcebible que un maestro provisionalmente restituido ponga en marcha un nuevo proceso de revisión. Nos inclinamos a pensar que este escrito, el de una hipotética rehabilitación, no debió tener ningún efecto práctico. Es inverosímil que en octubre se le interponga la máxima sanción y un par de meses después, se le readmita.

Documento de la Delegación de Cádiz, proponiendo su reincorporación provisional.
Documento de la Delegación de Cádiz, proponiendo su reincorporación provisional.

Desde principios de 1940, debió Francisco buscar los avales necesarios para seguir con el proceso de revisión, incluyendo a personajes de sobrada solvencia en los medios del poder franquista. Ese es el caso de Rafael González de Lara Martínez (8), juez de primera instancia a instrucción del partido de San Roque, que se presenta también como Oficial Primero Honorario del Cuerpo Jurídico Militar. Respecto a este magistrado, destinado en la localidad también desde 1934, como Francisco, se expresa en los siguientes términos: “… habiéndole oído, en cambio, frases condenatorias de los crímenes cometidos por la horda roja durante la revolución de Asturias…” tenemos noticias de él a través de un consejo de guerra colectivo que se llevó a cabo contra jornaleros de Jimena de la Frontera el 12 de septiembre de 1939, con resultado de pena de muerte, al menos para uno de los acusados. González de Lara ejerció de ponente, resumiendo los cargos en aquellos juicios sumarísimos, algo que seguramente le ayudó en su hoja de servicios para alcanzar el puesto con honores y que le valió también para ser nombrado vocal suplente del Tribunal de Responsabilidades Políticas de Ceuta (BOE nº 220 de 1940).
Otro miembro destacado dentro de la clase intelectual sanroqueña, el abogado José García Trevijano, también redacta un escrito en apoyo del maestro, mencionando que iban juntos a misa a la vecina ciudad de La Línea y que aplicaba la metodología de Siurot.
Siguiendo con los apoyos desde la judicatura, esta vez, de índole local, el juez municipal suplente, Manuel González Jiménez, se reitera en la valoración de buen funcionario y persona de intachable conducta, opinión que extiende al vecindario, que así lo tiene conceptualizado.
Igualmente, José María Mur Ballabriga (9), abogado y notario del ilustre colegio de Sevilla, pero avecindado en San Roque, quien también certifica conocerlo y hasta haber compartido fonda con él, y de quien dice “… es persona de orden y patriota, de excelente moralidad y cumplidor de su ministerio…”.
Con este arsenal de informes favorables, según comprobamos por la documentación, nuevamente retoma Garrido su reincorporación al magisterio. En un largo escrito que acusó entrada en la Sección Administrativa de Primera Enseñanza de Cádiz el 13 de marzo de 1940, efectivamente, el maestro menciona que fue rehabilitado, como hemos visto anteriormente, el 16 de diciembre de 1939, pero separado definitivamente, tres días después, algo que no encaja con el documento que ya hemos comentado del 7 de octubre, mediante el cual quedaba separado definitivamente del cuerpo. No obstante, es cierto que el 19 de diciembre de 1939 se publicó una Orden en la que se recogían las actuaciones llevadas a cabo por las diferentes comisiones.
Los argumentos que esgrime en esta ocasión el docente tratan de desmentir algunas de las acusaciones, como la de no haber pertenecido a ningún partido o sindicato desde el año 1934 (10). Igualmente, no haber votado (ya vimos un documento del secretario de la Junta Electoral de San Roque) ni participado en campañas electorales, propagandas, etc. Alega que los escritos localizados en su domicilio son antiguos y que él ya se había “regenerado y abjurado” de ellos, como se atestigua por los testimonios de personas notables. También incide en el hecho de haber carecido de tiempo para responder a los cargos dentro de plazo, cuando en 1936 se encontraba de vacaciones.
Respecto a esos avales, hay dos que menciona en su alegación, pero que no aparecen en el expediente. Uno, del jefe de la prisión de San Roque, Ventura de la Hera (11), que también ostentaba el cargo de jefe local de la Falange y, otro de un maestro de Córdoba, llamado José García.
Concluye solicitando la revisión de su caso, requiriendo que la Comisión Provincial vuelva a verificar los cargos y tenga en cuenta la documentación que aporta.

Súplica y pie del escrito de 1940.
Súplica y pie del escrito de 1940.

El jefe de la sección, desde Cádiz, tramita la solicitud a mediados de marzo, dirigida al director general de Primera Enseñanza. Sin embargo, no será hasta el 17 de diciembre de 1941, cuando desde la Oficina Técnica Administrativa de Personal, en aplicación de la anteriormente mencionada Orden de diciembre del 39, eleve a la Superioridad la documentación y el expediente de Francisco Garrido, “por si estima de justicia la revisión del mismo y, en su consecuencia, el paso (…) a la Comisión Superior Dictaminadora”. Prácticamente dos años después y el proceso ha quedado encallado y, lo que quizá sea aún más insatisfactorio, sin obtener respuesta.
Así que, justamente cuando se cumplen dos años, el 28 de febrero de 1942, un Garrido, domiciliado en Córdoba, en la Villa Concha de la carretera del Brillante, suplica contestación, desconociendo que unos días antes, ya desde el Juzgado Superior de Revisiones, puesto que ha pasado tanto tiempo que ha dado lugar a que se modifique la estructura depuradora inicialmente creada. Primeramente, en su figura central se situaba a la Oficina Técnico-Administrativa, con posterioridad tuvo a la Comisión Superior Dictaminadora y, finalmente, se personalizó en un tribunal que estuvo vigente casi a lo largo de todo el Franquismo, conocido como el Juzgado Superior de Revisiones.
La ansiada respuesta se centraba en tres aspectos fundamentales para la causa del docente:

  • 1º.- Autentificar las firmas de los avales presentados dos años antes.
  • 2º.- Que se insista al interesado en la evidencia de su irreligiosidad e inmoralidad, deducidas de los libros y materiales encontrados en su escuela.
  • 3º.- Redactar una nueva propuesta, basada en estos nuevos argumentos.

En abril empiezan a firmarse los certificados que se requieren y, en el primero de ellos, Miguel Molina, se disculpa ante la imposibilidad de que pueda hacerlo quien había ocupado el cargo de jefe local de la Falange en San Roque, que él ostenta en el momento del trámite. Desde alcaldía reconocen no haber podido entregar la solicitud de verificación de las firmas de García Trevijano y de Mur, porque ya no residen en la localidad, viviendo, “según noticias”, en Órgiva y Canarias, respectivamente. De igual modo, en la nueva acta que firma el secretario de la comisión gaditana, Juan Reina Castrillón, se reconoce también la imposibilidad de poder verificar el escrito remitido por el maestro José (Serrano) García, por fallecimiento del mismo. El punto primero que exigen para la rehabilitación queda, por tanto, prácticamente, sin poder ejecutarse.
Sin embargo, la Comisión se muestra comprensiva con la presencia de los libros y los materiales que lo acusaban, puesto que, como así se reconoce en el acta de la reunión celebrada el día 9 de julio de 1942 que, no obstante, se firma con fecha de 11 de junio. Una evidencia más de que los procedimientos adolecieron de irregularidades de todo tipo y, desde luego, carecieron de asesoramiento desde el punto de vista de la jurisprudencia. La gran campaña de depuración del magisterio, en manos de particulares sobresalientes en el régimen y de cargos antidemocráticos, cuando no, directamente fascistas, nos ha dejado un panorama lamentable también, desde un punto de vista del simulacro de justicia que pretendían hacer ver que se aplicaba. Con Francisco Garrido, a la lentitud del procesamiento, hay que unir un cruce de documentación, que pone de manifiesto un desconocimiento por parte del acusado de cómo se desarrollaba el proceso en su contra y cuáles eran las novedades en su causa, si es que las había.
La cuestión es que, en la mencionada acta, se reconoce que la presencia de los consabidos libros y folletos en la escuela de Garrido pudo deberse, al menos en parte, a que el ministerio enviaba ese tipo de materiales a las escuelas y que, con frecuencia, la inspección obligaba a su integración en las metodologías y en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Lógicamente, al encontrarse fuera de la localidad cuando el golpe, no pudo deshacerse de ellos.
Este cambio en la visión lleva a proponer una rebaja en la condena, quedando en “suspensión de empleo y sueldo por dos años, traslado forzoso fuera de la provincia, prohibición de concursar a vacantes durante cinco años e inhabilitación para el ejercicio de cargos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza”.

6. Tercer procedimiento de revisión
Si nos atenemos a las fechas de la documentación, Francisco está recabando nuevos avales, desde algunos días anteriores a la redacción del acta. Uno de los apoyos más decididos lo recibe del propietario y director de la Academia Hispana, que la refiere como “colegio legalizado”, una modalidad de centros educativos que fue permitida durante el franquismo, siempre que adoptaran los principios doctrinales del régimen. José Armenta Diéguez, se “congratula” de haber confiado en el maestro, por “su natural desenvolmiento escolar”.
Y, junto a él, un buen número de sacerdotes y personajes vinculados con la Iglesia serán quienes conformen el grueso de su defensa. Juan Antonio Lozano González (12), que se presenta como presbítero y profesor de religión en la Escuela Normal de Magisterio, se refiere a él como compañero en la academia “habiendo encontrado en él decidida cooperación en la enseñanza del Catecismo”. En su escrito aporta otro dato de interés, ya que dice conocerlo desde octubre de 1940, lo que nos indica que Garrido llevaba ya dos años en la capital cordobesa cuando retoma su rehabilitación.

Escrito del director-propietario de la Academia Hispana, donde Francisco Garrido encontró trabajo en 1940.
Escrito del director-propietario de la Academia Hispana, donde Francisco Garrido encontró trabajo en 1940.

 

La presencia de Garrido en la capital cordobesa se retrotrae hasta abril de 1939, según expone Rafael García Castro, presbiterio beneficiado de la catedral, quien asegura que le consta su conducta intachable y el cumplimiento de sus deberes “como católico y como caballero”. El dato de la fecha implica que, nada más concluir la guerra, Francisco ya debió estar instalado en Córdoba y, aunque siguiera luchando por recuperar su plaza en San Roque y se dirigiera, por tanto, a la Comisión Provincial de Cádiz, en realidad, ya no volvió a vivir en esta zona.
De hecho, así lo confirma otro de sus valedores, el párroco de san Francisco y san Eulogio, Carlos Romero Berral (13), quien dice conocerlo desde que reside en Córdoba, al finalizar la guerra y al que se refiere como “maestro particular”.
Desde la parroquia de La Algaba (Sevilla), su titular, Ildefonso Conejo Domínguez, asegura conocerlo desde pequeño y menciona, nuevamente, la argumentación de haber sido educado en el colegio del Sagrado Corazón de Huelva, para ahuyentar cualquier duda sobre su moralidad.
El único certificado que no proviene del ámbito eclesiástico es uno en el que Garrido debió confiar, ya que se trata de la propia inspectora de Enseñanza Primaria la que lo firma. Salvadora Devesa Cano (14) dice haber visitado su escuela en varias ocasiones entre 1934 y 1936, valorando de la siguiente manera al docente: “Su escuela estaba bien organizada, había sabido llevar a ella, con acierto, orientaciones e instituciones culturales que la hicieron merecedora de distinción en cuanto a la formación y disciplina de sus alumnos. Por esto, el maestro gozaba de prestigio en la localidad y de aprecio entre sus superiores. En cuanto al aspecto moral y religioso que se daba en su escuela, excluida oficialmente en aquellos años la enseñanza de las verdades religiosas y de la moral católica, puede decirse que el maestro Garrido Galindo guardó una postura discreta: de acatar lo dispuesto, sin dar sentido negativo a la formación religiosa, ni imbuir en sus alumnos la idea del desprecio hacia las verdades eternas de la religión”.
Todas estas garantías, irán junto a un nuevo y largo escrito de tres folios manuscritos, en el que, tras referir que el 8 de junio le fue remitida una comunicación desde el Jurado Superior de Revisiones (tal vez, ¿el acta de la Comisión de Cádiz fue escrita con posterioridad a la notificación al jurado? Imaginamos que se celebraban las reuniones y, después, el secretario las pasaba), se defiende de inmoralidad e irreligiosidad -las principales acusaciones que se mantienen- derivadas de la presencia de los libros y revistas en su escuela.
El tan usado argumento de haber sido educado en las escuelas del Sagrado Corazón y del empleo del nombre de Siurot, es utilizado, en esta ocasión –imaginamos que desesperada– como prueba para asegurar que eso fue motivo para ser acosado, mostrándose como víctima: “fue motivo para ser perseguido en aquellos años de la República, pudiendo estar entre muchísimas cosas, que el ayuntamiento no me abonase la gratificación por casa-habitación, dejándome a deber el municipio socialista-republicano, dos años, unas 1500 ptas.”. Esto, según redacta Garrido, fue “una injusticia” y él, “influenciado por el ambiente, compró esos libros y periódicos”. Aunque no lo especifica, entendemos que se refiere al municipio pacense, en el que estuvo destinado antes de llegar a San Roque. En 1933, la alcaldía de Azuaga estaba ocupada por Manuel García de la Torre.
Continúa su defensa, aludiendo a que, junto a esos libros malditos, también había otros de Teología y Moral de Religión, de Historia Sagrada, de Siurot, del padre Coloma y tantos otros. Recoge en este punto una cita que, a día de hoy no está comprobada, pero que le venía bien en su discurso ya que el “mismo José Antonio, en su testamento encargaba que se quemaran los libros malos que poseía en su biblioteca”. Es decir, dejando caer que, hasta el mártir de la cruzada, también tenía publicaciones inadecuadas.
De igual modo, expresa que la existencia de esos libros se debía a la necesidad de estar informado “para no pasar por un maestro analfabeto” y cómo, de igual modo, existía la obligación de enterarse de diferentes ideologías y tendencias. El hecho de que en una biblioteca existan libros diversos “no prueba que el poseedor comulgue con sus contenidos”, entre otras cuestiones “porque no es su autor”.

Fragmento del tercer pliego de descargos, donde Garrido argumenta respecto a la biblioteca que le fue encontrada en su escuela y que se convirtió en la mayor acusación sobre él.
Fragmento del tercer pliego de descargos, donde Garrido argumenta respecto a la biblioteca que le fue encontrada en su escuela y que se convirtió en la mayor acusación sobre él.

 

Continúa afirmando que jamás nadie podrá decir que él mantuvo una actitud hostil hacia la religión, “mis alumnos de San Roque asistían a la doctrina en la parroquia o eran monaguillos”, sin que hubiera el más mínimo reproche por parte del maestro. Concluye este párrafo diciendo que “cree en Dios y en su infinita misericordia”. Y, finalmente, se despide en los siguientes términos: “Lo que digo en descargo mío pidiendo una vez más sea resuelta favorablemente mi causa para colaborar en la niñez a la formación de la Nueva España”.
Indudablemente, Garrido desarrollaba un discurso que probaba su preparación y su capacidad y calidad expresivas, algo que, ahora, en el presente, podemos disfrutar quienes le leemos, pero que no obtenía el beneficio de desviar a quienes le juzgaban, de sus objetivos represores.

Conclusión del tercer pliego de descargos.
Conclusión del tercer pliego de descargos.

 

Habrá que esperar hasta diciembre de 1942 para que la propuesta del juez revisor del día 18 obtenga el conforme de la Dirección General, seis días después. Estamos ante el que será el último trance que ya no admitirá más revisiones y el análisis que lleve a cabo el Juzgado Superior será aclaratorio respecto a lo que, finalmente, resume toda la depuración del maestro.

Encabezado del escrito resolutivo de la depuración de Garrido.
Encabezado del escrito resolutivo de la depuración de Garrido.

 

Respecto a las acusaciones de marxista, el juzgado acepta los alegatos del docente que relaciona sus actuaciones con el escenario social que se vivía en España y admite los numerosos testimonios de personas relevantes de San Roque que lo definen como persona de sentimientos religiosos sinceros.
Sin embargo, las explicaciones sobre el asunto de la biblioteca no convencen y, desde la máxima institución dedicada a la depuración, responden lo siguiente: “El señor Garrido intenta justificar los textos hallados en su domicilio como un intento de conocer todas las teorías, propio del hombre moderno: argumento totalmente insuficiente por tratarse de algo tan sucio y repugnante para todo hombre de bien, antiguo o moderno, como es la revista El Frailazo y alguna poesía blasfematoria; el haber puesto sus ojos en semejante basura solo puede disculparse como una debilidad pasajera ocasionada por el ambiente…”.  Y, aunque encuentren como atenuante unos comentarios acerca de su vida en zona roja alejada de toda actividad política, así como las credenciales que aporta de su reintegración en Córdoba, resuelve aplicar la sanción ya propuesta desde Cádiz, de dos años de suspensión más todas las inhabilitaciones que conlleva y que ya hemos enumerado anteriormente, como el traslado forzoso, la imposibilidad de acceder al Concurso General de Traslados durante cinco años y el no acceso a cargos directivos.

Resolución del proceso de depuración de Garrido Galindo, en diciembre de 1942.
Resolución del proceso de depuración de Garrido Galindo, en diciembre de 1942.

Pero, quizá convenga detenerse un momento en algunas de las novedades que se nos descubren en este último documento, donde se menciona a la revista El Frailazo, puesto que en la escuela se encontraban también otro tipo de materiales que fueron revisados, no sólo libros. En realidad, la publicación, con poco más de un año en activo –desde la proclamación de la República, hasta noviembre de 1932–, se llamaba Fray Lazo: semanario anticlerical cortésmente desvergonzado. En sus páginas, con un ácido sentido del humor, se criticaba a la Iglesia, bajo la dirección de Augusto Vivero Rodríguez de Tudela, fundador también de una formación política: Izquierda Republicana Anticlerical. El ingenio, los chistes y las bromas se mezclaban con artículos de opinión de las mejores plumas de la época, dando acogida, de forma notable, a la presencia de mujeres. Margarita Nelken, Carmen de Burgos, Ramón Gómez de la Serna y una larga nómina de periodistas y gentes de la cultura, fueron algunas de las personas que escribieron en la revista.

Abrieron con un monográfico sobre la confesión. A la derecha, caricatura en la que la Iglesia llora
ante el abandono de su sostenimiento por el Estado.

 

El éxito fue tanto que, en los carnavales de Cádiz de 1932, Manolo León, conocido autor, formó una chirigota llamada Frailazo y sus Tragabuches, dirigida por Guillermo Crespillo Lavié. Este segundo, apareció fusilado a finales de julio de 1936 en una calle gaditana, junto a uno de los componentes de la misma: Manuel Peña Warleta. No es lugar esta biografía para profundizar en el caso de la agrupación carnavalesca que fue obligada a desvestir las túnicas de frailes y, como hemos visto, objeto de censura y represión, algo de lo que el mundillo del carnaval también llegó a saber mucho. Tras esa prohibición, estaba un sector de la población católica gaditana “agraviado”, pertenecientes el partido Acción Ciudadana, fundado a finales de 1931, en el que se integraban Ramón de Carranza y José María Pemán, precisamente, el responsable ideológico de la depuración del magisterio. En 2017, un grupo carnavalesco ofreció una actuación en la plaza del Palillero de Cádiz, con «Las coplas recuperadas» de la II República (1932-1936), incluyendo entre ellas un recuerdo al Frailazo y sus Tragabuches.

Manolo León, autor de la chirigota, y cartel de la agrupación.
Manolo León, autor de la chirigota, y cartel de la agrupación.

 

Este es el ambiente al que Garrido culpabiliza de sus ideas y sus lecturas, como vemos, el de un país, una sociedad, que encaraba con energía y optimismo lo que creía que iba a ser una oportunidad en la historia para abandonar oscuros pasados y enfrentarse al futuro con el valor que da la certeza de estar en el lado correcto de los tiempos, en la posición favorable para el progreso.

7. Garrido durante la guerra
Con independencia de la documentación oficial a la que hemos tenido acceso a través del expediente personal de su depuración, también hemos podido alumbrar algunos aspectos más sobre el maestro y sus circunstancias vitales. Partiendo de que estuvo en zona gubernamental desde 3 días antes del golpe, por ejemplo, se puede rastrear al profesorado, gracias también, a las normativas y disposiciones que el gobierno tuvo que poner en marcha para seguir atendiendo a la población en aquellas zonas donde el conflicto aún permitía el desarrollo de una vida más o menos normalizada.
La Orden Ministerial del 26 de agosto de 1936 recoge las medidas para la provisión de vacantes. Más tarde, el 9 de febrero de 1938, se actualiza el Escalafón de Maestros Nacionales, en cumplimiento de lo dispuesto por la Orden de 26 de agosto de 1937 (Gaceta del 2 de septiembre) para la dotación de las vacantes naturales producidas. En este nuevo Escalafón, aparece Francisco Garrido Galindo, con el 8.908 como número de registro.
Sabemos que una parte de estos docentes, bien porque no disponían de puesto, bien porque querían integrarse de forma voluntaria, optaron por formar parte del programa conocido como Milicias de la Cultura, una especie de adaptación de las Misiones Pedagógicas a la realidad de la guerra. A través del Decreto de 30 de enero de 1937, aparecido en la Gaceta nº 139, de mayo, se define el organigrama, se nombran los cargos y se precisan las condiciones del profesorado que pasará a formar parte de ellas.
En los cuarteles y hasta en los frentes, se habilitaron tiempos y espacios en los que se llevaba a cabo una intensa labor de alfabetización de la tropa, en los casos más perentorios y elementales, pero que también incluía clases de matemáticas, geografía, historia, etc. en los casos menos graves. Igualmente, tras el acceso de civiles y milicianos a puestos de mando a través de las movilizaciones llevadas a cabo por partidos políticos y sindicatos, los y las docentes colaboraban en la revisión y la redacción de correspondencia, informes, etc. en los casos en los que los responsables no dispusieran de habilidades desarrolladas.
Para las clases se diseñaron unos cuadernos básicos en los que se incluían informaciones, ejercicios y actividades, bajo el nombre de Cuartilla Escolar Antifascista, en la que también se ponía el acento en cuestiones ideológicas, para promover la defensa de las libertades. Paralelamente, la escritura y el cálculo y la enseñanza de las competencias más básicas, se completaban con otras actividades de tipo cultural, entre las que sobresalió la lectura, el manejo de materiales diversos, como mapas y láminas y se publicó una revista.

Cuartilla Escolar Antifascita..
Cuartilla Escolar Antifascita..

 

Portada y página de la revista, que se convirtió en el órgano oficial de las Milicias de la Cultura.
Portada y página de la revista, que se convirtió en el órgano oficial de las Milicias de la Cultura.

 

El desarrollo de toda esta información en la investigación sobre su biografía es pertinente porque, gracias a una documentación, escasa en su contenido, pero sí muy significativa, proveniente del Centro de Memoria Histórica y Democrática de Salamanca (15), nos aporta tres datos sustanciales que, además cuadran con el perfil de maestro, con profusa formación, intereses declarados por las prácticas democráticas e integradoras en la escuela y, la idea que ya apuntamos en otro momento, que nos hace pensar que fuese él quien coordinase las Misiones Pedagógicas en San Roque. Estos tres simples documentos, indudablemente, abundan en la idea de que no fue un simple maestro al uso.
De hecho, en uno de ellos se informa de que Francisco Garrido Galindo aparece en la correspondencia de las Milicias de la Cultura de la CNT de Valencia. En otro se le identifica como maestro nacional perteneciente al Sindicato Único de Trabajadores de la CNT de Benejama (Alicante) y, finalmente, en el tercero, se recoge que escribía en el periódico Amigos del Pueblo, una publicación que se presentaba como “portavoz de los amigos de Durruti” y que defendía las posturas anarquistas. Estos datos también nos pueden estar marcando una posible ruta de desplazamiento, coincidiendo con los territorios controlados por el gobierno, de Alicante a Valencia y, desde allí concluir en Barcelona.
Estos tres apuntes configuran y completan los rasgos que nos definen al maestro y nos lo sitúan en el que frecuentemente se considera un extremo ideológico que, no obstante, pasó completamente desapercibido, tanto para quienes convivieron con él en San Roque, como para quienes lo acogieron en Córdoba, tras el conflicto. Y, desde luego, que tampoco lograron apreciar quienes le juzgaron desde los diferentes estamentos depuradores. Seguramente, su educación, su formación, su cultura, su ideología que, en su versión más común proclama la bondad natural del hombre, harían de él una persona comprometida, reivindicativa, pero también poseedora de una reflexiva y humana manera de estar en el mundo.
La Confederación Nacional del Trabajo, fundada en 1910, llegó a tener un extraordinario protagonismo en las primeras décadas del siglo XX en España, hasta que, tras el triunfo de los golpistas en el 39, pasara a la ilegalidad. Su influencia se dejó sentir en la huelga de la Canadiense en 1919, tras la cual se logró la adopción de la jornada laboral de 8 horas. Por otro lado, muchos de sus líderes fueron perseguidos, torturados y asesinados, especialmente durante la dictadura de Prima de Rivera, en aplicación de la Ley de Fugas y el empleo del pistolerismo en contra de las demandas obreras. También tuvo una importante presencia en las movilizaciones conocidas como la Revolución de Asturias, de 1934, que concluyeron con una desmedida represión del ejército, a los mandos de Francisco Franco. Defensora de la revolución, pronto se separó de las tesis de la lucha planteada desde la política promovida por los sectores socialistas y marxistas, que llevaron a la escisión de la Internacional. Sin embargo, tampoco el modelo impuesto por la URSS cuajó entre sus afiliados –que en 1937 superaban el millón y medio– por considerarlo autoritario y porque, desde sus posiciones, la figura del Estado siempre fue considera como opresora.
De enorme implantación en la industria catalana de principios del siglo pasado y en el mundo de los jornaleros del campo andaluz, se situaba a favor de la internacionalización del movimiento obrero, pero de la colectivización y la gestión directa de empresas y medios de producción, teniendo como histórico referente el cantonalismo surgido en la Primera República (1873-74), partidario de un federalismo radical y de la autogestión. Igualmente, optando por las decisiones asamblearias y algunas ideas como “el poder corrompe”, el anarquismo español desechó, por tanto, la participación en las elecciones, algo que debió subsanarse para que en febrero de 1936 lograra vencer el Frente Popular y poder formar un gobierno de progreso. ¿Es esto lo que explica que Garrido no votara en esa ocasión? ¿Por qué no se apuntó en el censo? En 1937, cambios en su estructura para adaptarse a la situación de guerra, llevó a la CNT a organizarse como Sindicato Único, aunque siguió manteniendo sus siglas.
Líderes de la talla de Anselmo Lorenzo, Salvador Seguí, Ángel Pestaña, Buenaventura Durruti y también figuras reseñables que formaron parte del gobierno del Frente Popular como Federica Montseny, Juan García Oliver, Joan Peiró y Juan López, provenían de las filas del anarquismo. En el caso andaluz, en sus orígenes, integrado en la Federación de Trabajadores de la Región Española, el anarquismo fue durísimamente perseguido en el entorno rural, siendo el caso de la supuesta organización de la Mano Negra, que se saldó con 7 ejecuciones a garrote vil, en la década de 1880, un ejemplo paradigmático de cómo los poderes se emplearon a fondo, en base a pruebas falsas y noticias tergiversadas, logrando desarmar el voluntarioso movimiento obreril que tenía su principal reivindicación en la distribución y el reparto de la tierra.
Y, respecto a la revista de la que se dice que Garrido fue articulista, en sus páginas se comprueba el enfrentamiento que se sostuvo entre los posicionamientos anarquistas y comunistas, a la hora de definir la prioridad en el conflicto bélico de la Guerra de España. Para los primeros era esencial aprovechar el momento para plantear una revolución, mientras que, para los segundos, lo más urgente era ganar la guerra. Así, entre sus páginas, nos encontramos con titulares, frases y comentarios del tipo: “La pequeña burguesía ha de ser eliminada de la dirección del país”, “Es la hora del proletariado” o “La contrarrevolución sigue avanzando”. El desencuentro entre ambas posturas llegó a materializarse de forma violenta en los conocidos como “Hechos de Mayo”, ocurridos en 1937 en Barcelona, donde este periódico acabó editándose.

Portada del periódico en el que, a pesar de que no hemos localizado ningún artículo con su firma, aunque nos consta que también podría haberlo hecho con un seudónimo, debió escribir nuestro maestro.
Portada del periódico en el que, a pesar de que no hemos localizado ningún artículo con su firma, aunque nos consta que también podría haberlo hecho con un seudónimo, debió escribir nuestro maestro.

 

En definitiva, esta documentación nos revela que estamos ante la presencia de un Francisco Garrido en el que el compromiso en la defensa de las libertades y la justicia; en el que la apuesta por la causa social, emprendida personalmente desde su propia formación para estar a la altura de las exigencias que los objetivos reclamaban; contrastan con la imagen que tuvo que adoptar para sobrevivir en la posguerra y la dictadura, seguramente confiado en que habría un futuro más allá de las circunstancias que sumieron al país en el episodio más oscuro de su historia. Por encuadrar un poco más la personalidad y las ideas del docente, nos retrotraemos a la figura de Francisco Ferrer i Guardia, pedagogo, anarquista y librepensador que ejerció una enorme influencia en lo que vino después de su fusilamiento en 1909, falsamente acusado, pasando a convertirse en un símbolo y a alguien a quien se le puede categorizar como un mártir laico.

8. Dejando atrás el pasado
Volviendo al intento de desentrañar qué ocurrió con el docente, pasamos a consultar el siguiente Escalafón que el Ministerio de Educación publica en 1946 y en él nos encontramos a Francisco ejerciendo en la pequeña población de Algámitas, situada en el triángulo que forman las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla, a la cual pertenece y con un sueldo de 8400 pesetas anuales. Ya hemos visto que no podía acceder a vacantes, además de estar obligado a abandonar la provincia donde últimamente había ejercido, así que este fue su nuevo destino al que, si seguimos las fechas de su expediente, debió incorporarse concluyendo año de 1944, o a comienzos de 1945 y, sin posibilidad de concurrir al concurso, seguramente se mantuviera en esta plaza hasta la entrada de la década de los 50.

La recuperación de su puesto, aunque con limitaciones, debió constituir motivo de alegría y sensación de justicia, algo que Francisco buscó con firmeza y, por ello, a pesar de contar con un puesto de profesor en la academia cordobesa, no cejó en su empeño en resarcirse.

9. Algo más sobre sus orígenes
Existe una carta, fechada el 3 de enero de 1932 -por tanto, anterior a todo el proceso de depuración- y con membrete de las Escuelas del Sagrado Corazón y Seminario Gratuito de Maestros, que entendemos debía estar entre los papeles que le fueron incautados en su escuela, pero que, al menos aparentemente, no jugó ningún papel en su depuración. El autor, Carlos Sánchez, es mencionado en el último escrito que emite el Juzgado Superior de Revisiones, dando a entender que era un aval sólido, si bien, el certificado que supuestamente se incorporó a la causa, no aparece en su expediente. Dada la, cuando menos curiosa misiva, la reproducimos en su integridad:

“Querido Garrido: Aunque quería haberte contestado enseguida de recibir la tuya, mis ocupaciones me lo han impedido. Sea esta en primer lugar para desearte a ti y a los tuyos un santo y feliz año nuevo y que el Señor derrame sobre ti las gracias de que seas necesarias.
Al recibir tu carta y empezar a leer, créeme, me impresionó: D. Carlos. Dije: ¡Dios mío, qué frialdad! Después de terminarla he visto esos escrúpulos que me impresionaron bastante, al decirme no te sentías con suficiente valor para decirme querido D. Carlos. Eso, aunque te honra mucho, no quiero ser el causante de esa frialdad y te suplico que cuando quieras dirigirte a este humilde sacerdote digas, si así lo sientes, querido D. Carlos. De todas las reflexiones que haces en la tuya, descubro un amargor que algo daría yo por quitártelo. Desecha todos esos temores y prejuicios y no olvides los santos consejos que aquí oíste. Que desgraciadamente tú observas que en nosotros, los sacerdotes, los más llamados a ello, que nuestro proceder no es todo lo ejemplar que debiera ser, pido a Dios que seamos mejores.
Dios te pague ese ofrecimiento que me haces de no volver a escribir más sobre esos asuntos que tanto ofenden a Dios, como el decirme que si hubieras sabido que yo iba a leerlos no los hubieras escrito; eso me prueba que todavía te queda un poco de respeto o cariño hacia este sacerdote que tal vez por sus defectos no haya conseguido todo el fruto que debíais haber recogido en esta santa casa.
No dejes de escribirme de cuando en cuando que recibo con ello gran alegría. Y no tengas temor nunca de confiárteme, que si en mí está aliviar en algo alguna situación tuya apurada, haré cuanto esté de mi parte.
No te olvides de D. Carlos, que yo siempre te tendré presente en mis pobres oraciones. Te abraza cariñosamente”.

No obstante, una vez acabado el texto escrito a máquina, a la hora de firmarlo a mano, añade Carlos Sánchez un par de frases mal escritas en los bordes, para las que, aunque no tenemos una transcripción completa, dicen, más o menos, lo siguiente:

“¡Garrido! Que seas muy bueno, escríbeme largo y sé que siempre soy el mismo y que tú me quieres, pero en plan ……. No me dejes”.
“Tú ni te casaste, ni tienes hijos, ni vive tu madre. Vaya un abrazo al fray Ta……fino antiguo, de un amigo que lo es C. Sánchez”.

Segunda carilla de carta de Carlos Sánchez a Francisco Garrido, con los añadidos a mano.
Segunda carilla de carta de Carlos Sánchez a Francisco Garrido, con los añadidos a mano.

 

La redacción de la carta, en la que se nota que está midiendo las palabras, discurre a medias entre el reproche y el ofrecimiento de ayuda. Tiene, a nuestro parecer, casi el tono de una reprimenda entre la ironía y el cariño, en la que también le recuerda antiguos lazos que debieron unirles a ambos, pero, de igual modo, que está solo, aunque Garrido menciona a su madre en algún escrito y también aparece una hermana. En algún momento, el sacerdote echa mano del victimismo y, a un tiempo, deja caer sobre Garrido la culpa. Dos habilidades para las que la Iglesia se ha mostrado siempre especialmente capacitada. Aunque, quizá, lo más demoledor sea esa urgente súplica: “no me dejes”. ¿Es así como se dirige un tutor a su pupilo? En esos momentos, éste cuenta ya con 30 años de edad, no es un jovenzuelo. Aparte de la relación que pudieran mantener ambos, y que no es de interés para este trabajo, el texto también nos sirve para saber que la dedicación a la escritura de artículos de opinión de índole crítica, al menos con la Iglesia, le venía a Francisco de largo y no dio comienzo durante la guerra, como hemos visto más arriba.
Existe una especie de sonido de fondo sobre la infancia y los primeros años de la juventud de Francisco que quizá fueron determinantes para que, justamente, le llevaran a adoptar el modelo opuesto de los principios que le fueron transmitidos. Como hijo del cuerpo y educado en los principios religiosos de la resignación, la obediencia, el sacrificio, la fe ciega, la idea del pecado y todo el entramado cargado de contradicciones que estos implican, quizá llevara una carga ideológica de la que, parece evidente que Garrido se deshizo. Optó por completar su formación con la ciencia, en vez de abrazar la creencia, para la que inicialmente debió estar destinado. Está claro que el mundo originario de Francisco y el elegido posteriormente, no coinciden, salvo, quizá, en los hipotéticos valores humanistas que se arrogan los creyentes. Tampoco sabemos si Garrido dejó de serlo, sólo sí que criticaba a la Iglesia y al clero y que defendía la lucha obrera.
Instituciones como las Escuelas del Sagrado Corazón, fundadas en 1908 en la ciudad de Huelva, donde se integraba la referida residencia para estudiantes de magisterio, debían su existencia a que la Iglesia, con anterioridad a la aprobación de la Constitución de 1931, que en su artículo 26, establecía la separación de Iglesia y Estado y la posterior Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas de mayo de 1933, que lo desarrollaba, había estado habilitada para impartir enseñanzas de Magisterio y que sus títulos tuvieran igual validez que los obtenidos en las Escuelas Normales.
En esa residencia es donde, una vez concluido el colegio, estudió la carrera Francisco Garrido, seguramente como alumno interno. Un lugar que, en palabras de la propia congregación, se definía en estos términos: “El Magisterio es un sacerdocio y siempre reclama la vocación necesaria para cumplir con la misión altísima de formar santos para el cielo y ciudadanos para la tierra, atendiendo simultáneamente al desarrollo físico, intelectual, religioso y moral del niño, para que así resulte acabada y completa su educación.” Seguramente, también una buena parte de esos futuros maestros, lo harían desde la condición de sacerdotes. Igual el propio Francisco se inició con esa perspectiva.
Pero, en el caso que nos ocupa, todo apunta a que el objetivo de estas escuelas, que era formar a los futuros docentes para que continuaran con la labor evangelizadora de las órdenes de las que dependían, no obtuvo el resultado esperado. De ahí que para el tutor fuese decepcionante la actitud de su antiguo alumno. En las actas capitulares del ayuntamiento de Huelva del 5 de marzo de 1933 existe una nota sobre un incidente ocurrido en las escuelas del Sagrado Corazón, por el que sabemos que Carlos Sánchez Fernández era el director de las mismas.

Una imagen de las Escuelas del Sagrado Corazón de Huelva en los años 20, en la que está Siurot. ¿Será Francisco Garrido alguno de los alumnos?
Una imagen de las Escuelas del Sagrado Corazón de Huelva en los años 20, en la que está Siurot. ¿Será Francisco Garrido alguno de los alumnos?

El estudio de la depuración de las y los docentes se convierte, a poco que se profundice en los protagonistas, en el escenario en el que se representan la totalidad de las vicisitudes de sus existencias atravesadas por la guerra y el infortunio, en las casuísticas que convergieron para crear un espacio tan complejo y peligroso y en la enormidad de personajes que, desde diferentes parcelas de la vida, se asoman a los hechos, en una estampa detallada de un tiempo. Las microbiografías que venimos investigando, se expanden y resulta difícil no atender a tanta riqueza de informaciones, a tanto afán de sus protagonistas para evitar la derrota total, a tanta humanidad, con sus aciertos y sus miedos. Entre los primeros, desde luego, deseamos con este trabajo haber incorporado la luz de Francisco Garrido Galindo: maestro, culto y comprometido.

Fuentes y bibliografía

Fuentes archivísticas

  • Expedientes de depuración de maestros nacionales (Ministerio de Educación Nacional, Archivo General de la Administración). Signatura: 32/12447 | San Roque (Cádiz) | Depuración (1939-1942)
  • Centro de Documentación de Memoria Histórica y Democrática. Salamanca. Fichero de la Sección Político-Social. Fichero 25, Fichas G0142716/7/8
  • Archivo Municipal de San Roque: Signatura 2021/1 a 40.

 

 

Bibliografía

Algunos listados de libros depurados durante la guerra civil española en las bibliotecas escolares de Palencia (y Valladolid)

Alonso Morrondo, Jesús (2015): Las Escuelas privadas en la provincia de Huelva, 1902-1936. Memoria para optar al grado de doctor.

Cuartilla Escolar Antifascista

De Pablo Lobo, Carlos (2007): «La depuración de la educación española durante el franquismo (1936-1975). Institucionalización de una represión». Foro de Educación, nº 9, pp. 203-228-

Regulación de la depuración del personal docente

Domenech Jiménez, Mª Isabel (2016): Las maestras de la Guerra Civil y el primer Franquismo en la provincia de Alicante. Tesis doctoral. Universidad de Alicante.

Domínguez Domínguez, Consuelo (1996): La enseñanza en Huelva durante la II República (1931-1936). Memoria para optar al grado de doctora. Universidad de Huelva. Departamento de Historia II

Escolano Benito, Agustín (2017): Las escuelas normales, siglo y medio de perspectiva histórica.

Escoriza, Estefanía (2019): «El carnaval silenciado«. La Voz del Sur.

Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús en la década de los 20 del siglo XX.

La escuela de apicultura de “Mendicoechea” en Miraflores de la Sierra (Madrid) Resumen de su labor social y pedagógica en 20 años. Libro editado en 1933 por Sobrinos de la Sucesora de M. Minuesa de los Rios.

Las Milicias de la Cultura. Universidad de Las Laguna.

León Esteban y Ramón López Martín (1992): «La prensa pedagógica en su devenir histórico». Universidad de Valencia. Revista Española de Pedagogía, año L, nº 192.

Manuel Siurot

    • https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos/manuel-siurot-luz-cumbres-resplandores-cruz-madrid-1923-p-c18~x306629933
    • https://en.todocoleccion.net/books/la-nueva-emocion-espana-libro-cultura-patriotica-popular-por-manuel-siurot~x189645477
    • https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Siurot

Marchena, Carmen (2022): «La chirigota fusilada’ durante la represión: el ‘terror caliente’ en el Carnaval de Cádiz«. La Voz del Sur.

Menacho Villalba, Francisco (2017): Antonio Gálvez y las Misiones Pedagógicas en la provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz.

Misiones Pedagógicas

Moreno Tello, Santiago (2015): El carnaval silenciado. Golpe de estado, guerra, dictadura y represión en el febrero gaditano (1936-1945). Tesis doctoral. Universidad de Cádiz.

Núñez, Jesús (2021). «La Guardia Civil en San Roque. Primer relevo de mandos (1936)«. Europa Sur.

Población Bernardo, Félix (2019): «Lo que pensaban las escritoras y políticas republicanas sobre el confesionario«. El Salto Diario.

Rafael González de Lara y Martínez

Wikipedia. Escalafón 1938

Audiovisuales

Chirigotas

http://www.elpasacalles.es/la-murga-fusilada-de-puertatierra-i/

ESTE TRABAJO SE ENGLOBA DENTRO DEL PROYECTO DE DEPURACIÓN DE DOCENTES LLEVADO A CABO POR LA ASOCIACIÓN CASA DE LA MEMORIA, EN EL SENO DE LA CASA DE LA MEMORIA LA SAUCEDA. (Jimena de la Fra., Cádiz)

Autora: Malgara García Díaz

Notas

1 Firmada, por Federico Montaner, secretario de la Junta de Defensa Nacional, en Burgos, trataba de conocer y organizar el profesorado disponible para el nuevo curso, así como eliminar elementos no deseados: “Al propio tiempo, es importante acordar la suspensión de aquellos Maestros que, pudiéndolo hacer, no se hayan presentado a los organismos y autoridades de Instrucción Pública, cumpliendo con el deber doble emanado de los preceptos legales y de la cortesía oficial”.

2 Enlace: https://www.casamemorialasauceda.es/2024/04/28/la-legislacion-franquista-para-la-depuracion-del-magisterio/#:~:text=El%20decreto%20clave%20en%20la,por%20medio%20de%20unas%20comisiones.

3 Dedicadas al control y la seguridad, el gobierno franquista creó estas delegaciones para intervenir en diferentes aspectos, como transporte, trabajo y sindicatos, etc. Esta delegación, en concreto, bajo la tutela de la Guardia Civil, tenía su sede en La Línea. Hemos localizado el nombramiento de José Rodríguez de Cueto, capitán de la misma, en el BOE del 23 de junio de 1939.

4 Gaceta de Madrid nº 16, del 16 de enero de 1930, página 392.

5 Fue ministro de Instrucción Pública durante el Directorio de Primo de Rivera, periodo en el que aprobó la Ley Callejo, por la cual los centros de la Iglesia que impartían estudios universitarios quedaban facultados para emitir titulaciones. Durante los años 40 fue procurador en Cortes y presidió el Consejo de Estado.

6 Este periódico, con un enfoque más profesional que pedagógico, es la publicación más veterana en el mundillo de la enseñanza, siendo fundado en 1867 por Mariano Carreras y González y llegando a contar con ilustres colaboradores como Pardo Bazán, Menéndez y Pelayo, Ramón y Cajal, Manjón, etc.

7 Ildefonso Rabanillo Martínez, el maestro de Andrés Vázquez de Sola

8 «Consejo de guerra contra José Rebolledo Gil, jornalero anarquista de Jimena, condenado a muerte y fusilado por los sublevados«.

9 Natural de la provincia de Huesca (1897-1979), un par de meses después de firmar el aval para Garrido fue trasladado de San Roque. (BOE nº 109 del 18 de abril de 1940). Su jubilación, desde Burgos, es recogida en el BOE nº 115 del 13 de mayo de 1972.

10 La Ley de Responsabilidades Políticas, promulgada el 9 de febrero de 1939, se aplicó con carácter retroactivo desde octubre de 1934, es decir, castigando la militancia desde cuatro años y medio antes de su publicación. De esta manera, completamente ilegal hasta para una dictadura, se pretendía condenar a quienes participaron en la Revolución de Asturias, precisamente reprimida, por Franco.

11 Ventura de la Hera aparece en 1940 firmando el traslado a la prisión de El Puerto de Santa María de un soldado penado de Guadiaro, Manuel Vargas Delgado.

Vargas Delgado, Manuel (San Enrique de Guadiaro)

12 Conocemos a Lozano también a través del Boletín Oficial Eclesiástico de la Catedral de Córdoba, en la que, al menos desde 1957, ocupaba el cargo de canónigo maestrescuela. También fue el autor del libro Reflexiones eucarísticas, publicado en 1964.

13 A este párroco se le reconoce ser el promotor de la celebración de la cabalgata de los Reyes Magos, evento que se incorporó a las calles de Córdoba por primera vez en 1925, así como su consolidación en los años sucesivos.

14 Una vez obtenida su plaza como maestra, se presentó a oposiciones para la inspección, logrando aprobarlas a la primera, en 1932 y siendo destinada a la provincia de Cádiz. Depurada en Cádiz y, posteriormente, en 1941, cuando regresó a Alicante, su tierra de origen, pasó ambos procesos sin cargos y confirmada en su puesto. En 1963 (BOE nº 97 del 30 de marzo), ascendió a segunda categoría, continuando con una profusa carrera profesional, participando en diversos tribunales de oposiciones, en la Junta de Inspectores de Alicante, etc.

15 CDMH, Legajo: 1206 Fol. 12 P.S. Madrid / Legajo: 3502 Tomo 1 Folio 184 / Legajo 3399 folio 201.

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