Un maestro que ejerció de director de los talleres de Guernica, condenado a treinta años de cárcel y prisionero en El Puerto

Carta de Martín Setién al director de la Prisión de El Puerto de Santa María, 1 de agosto de 1941 (Archivo Histórico Provincial de Cádiz).
Carta de Martín Setién al director de la Prisión de El Puerto de Santa María, 1 de agosto de 1941 (Archivo Histórico Provincial de Cádiz).

El maestro de escuela cántabro Martín Setién San Emeterio cumplió parte de la máxima pena de cárcel a la que fue sentenciado por un tribunal franquista en la Prisión Central de El Puerto de Santa María (Cádiz). Nacido en Colindres, tenía 54 años de edad cuando fue ingresado en el penal portuense el 10 de diciembre de 1938. Estaba casado y tenía un hijo.
Cuando estalló el golpe de Estado militar contra la República, Martín Setién se integró en el Comité de Defensa de Vizcaya, y fue nombrado director de los Talleres de Guernica. Junto con su hijo, llamado Cesáreo, estableció el control obrero de esta industria y logró incrementar la producción de material para la defensa de esta zona del norte peninsular frente al avance de los sublevados. Cuando estos se aproximaban a Guernica, pudo trasladar la maquinaria y los planos de fabricación a Santurce. Aunque había sido convocado por el Gobierno legítimo desde la capital de la República, en ese momento en Valencia, no pudo trasladarse hasta allí y fue capturado en Santurce por los golpistas, que lo encarcelaron el 20 de octubre de 1937. El 25 de diciembre siguiente fue ingresado en la Prisión de los Escolapios, y el 4 de agosto de 1938 fue sometido a un consejo de guerra en Bilbao. Fue víctima de la llamada “justicia al revés”, según la cual quienes se rebelaron contra la legalidad constitucional acusaron de rebelión militar a quienes la habían defendido.
El tribunal, integrado por Benito Canella, Feliciano Suárez Goñi, Pantaleón Ferrero, Rufino Herranz Herranz  Manuel Molina Sandoval, consideró que su actuación en defensa de la República era constitutiva de un delito de adhesión a la rebelión según el artículo 238 del Código de Justicia Militar, y lo condenó a la máxima pena de cárcel prevista, 30 años. Tras este fallo, el 26 de septiembre fue trasladado a la prisión de Larrinaga, y el 8 de diciembre de 1938 fue conducido a la Prisión Central de El Puerto de Santa María. En este penal permaneció casi dos años y medio. El 15 de abril de 1941 el auditor de guerra de Bilbao le concedió la prisión atenuada en su domicilio con la propuesta de reducción de la pena a siete años, aunque la conmutación se quedó en una pena de 12 años.
Setién formó parte de un grupo de 50 prisioneros que fueron puestos en libertad condicional el 13 de julio de 1941. Trasladado a Arrigoriaga (Guipúzcoa), donde fijó provisionalmente su residencia para recuperarse de un desprendimiento de retira que sufrió, pidió por escrito al director del penal portuense, dos semanas después de salir de la cárcel, que le autorizara a trasladarse a algunos pueblos de la región vasca y de Cantabria “a fin de realizar gestiones encaminadas a normalizar” su vida y fijar una residencia definitiva. No obstante, el director de  la prisión portuense le denegó este permiso y le remitió a las autoridades correspondientes para obtener el salvoconducto. Él estaba obligado a comunicar una vez al mes por carta dónde se encontraba en cada momento. El 1 de noviembre de 1941 comunicó al director del penal portuense que se hallaba en Arrigoriaga en vías de constituir una sociedad de la que formaría parte como socio industrial para instalar un taller mecánico en Bilbao, por lo que le pedía autorización para trasladarse a la capital vizcaína.
La libertad definitiva le fue concedida el 19 de noviembre de 1949.

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