Prisioneros en los batallones disciplinarios de la posguerra

Nacido el 25 de junio de 1915 en Guadiaro (San Roque, Cádiz), Antonio Quirós Hormigo era hijo de José y de Antonia, campesino de profesión y soltero. Tenía 21 años cuando se produjo el golpe de estado, suceso que le cogió trabajando en el cortijo Marajambú (Castellar de la Frontera). Al terminar la guerra se encontraba preso en la prisión de Jerez, desde donde probablemente fue liberado, pero después de que se presentase a las autoridades franquistas en Castellar, lo que sabemos de él es que el 31 de diciembre de 1941 ingresó en la 2ª compañía del Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados nº 94, proveniente de un campo de concentración de Madrid, el “Miguel de Unamuno”. Este campo, que estuvo operativo, al menos, desde junio de 1939 hasta diciembre de 1942, era de larga duración y, además de ser un destino para la represión, también desde allí se constituían los Batallones de Trabajadores y los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores. Esto nos lleva a defender que, al menos, fue detenido en dos ocasiones, cuando ingresó en la cárcel de Jerez y cuando lo hizo en el campo de concentración, ya con la guerra terminada, aunque desconocemos los motivos, porque en su expediente no aparecen datos referidos a afiliación política o sindical.
Edificio que albergó el campo de concentración Miguel de Unamuno (Madrid).

Edificio que albergó el campo de concentración Miguel de Unamuno (Madrid).

El batallón nº 94 estuvo en Orgañá, Cervera (Lérida) y seguramente también en Lezo (Gipuzkoa), al menos allí se dirige buena parte de los escritos que los mandos de la compañía, el batallón y el hospital intercambian informando de las vicisitudes que sigue el expediente del soldado penado relacionadas, especialmente, con su estado de salud. Y es que Quirós ingresó en el Hospital Militar Disciplinario de Pamplona el 14 de marzo de 1942, siendo dado de alta el 12 de mayo, pero volviendo a ingresar el 24 de julio, lo que nos da una idea de la situación de enfermedad que sufría, siendo diagnosticado, finalmente, de tuberculosis pulmonar. Esta enfermedad, una infección bacteriana contagiosa que afecta seriamente a los pulmones y que puede propagarse a otros órganos, le llevó a ser declarado “inútil total” y, por consiguiente, licenciado, el 30 de octubre de 1942.
En su expediente, localizado en el Archivo General Militar de Guadalajara, también existen varios cruces de escritos para clarificar que la población de residencia de Antonio Quirós no es Guadaira, sino Guadiaro, barriada en la que declara fijará su residencia, imaginamos que volviendo al hogar familiar, tras más de 6 años de penurias. Precisamente, el Subdelegado Local de Guadiaro de la Falange Española de las JONS, José Calama, en escrito dirigido al jefe del batallón y fechado el 24 de mayo de 1942, certifica el buen comportamiento, tanto del joven, como de su familia, en los siguientes términos: (…) vecino de esta (localidad) hasta el 18 de julio de 1936 no perteneció a ningún partido político ni social, gozó de buena conducta y antecedentes, sus padres y hermanos son honradísimos, siempre han vivido en el campo alejados de todo contacto que pudiera hacerles desmerecer en su buena conducta”, concluyendo el texto con la rúbrica, acompañada del lema: “Por Dios, España y su Revolución Nacional Sindicalista”.
La necesidad de control y registro del ejército nos aporta información sobre el equipamiento que se le entrega al soldado penado antes de abandonar el hospital en mayo del 42, consistente en una guerrera, un pantalón, un calzoncillo, un gorro, un morral y unos borceguíes. De igual modo, se puede seguir la pista de los movimientos de la 2ª compañía o la localidad en la que se encontraba el batallón o, al menos, su comandante jefe, a partir de las firmas de los escritos que la burocracia militar generaba y que son la base para poder reproducir qué ocurrió. Así podemos saber que en julio de 1942 los escritos están firmados en Lezo (Gipuzkoa), en octubre del mismo año, en Cervera (Lérida) y a parir del 30 de dicho mes, en la localidad también leridana de Orgañá.
Quirós Hormigo pertenecía al reemplazo de 1936, encontrándose registrado en la caja nº 18 de reclutas de Cádiz y el temprano control de las fuerzas rebeldes de San Roque y sus barriadas tras el golpe, nos lleva a pensar que permaneció en su domicilio hasta que fue detenido. Antonio Pérez Girón, cronista y autor del libro San Roque, guerra civil y represión, afirma que el día 19 de julio de 1936 la ciudad quedó sometida a las fuerzas provenientes de Algeciras, ya que en el cuartel Diego Salinas había habido poco movimiento, tras lo cual, fue leído un bando rebelde en la Alameda y detenido el alcalde republicano, Luis Ortega. El día 27 se produjo la incursión de una columna republicana que llegaba desde Málaga, pero que tuvo que retirarse. Esto le lleva a asegurar que Guadiaro debió de estar en manos de los golpistas, lo más tardar, en la primera quincena de agosto.
Estos hechos fueron recogidos de forma magistral por el entonces adolescente Carlos Castilla del Pino – sanroqueño y testigo de los acontecimientos- en su libro Pretérito imperfecto.

Fuente: Archivo General Militar de Guadalajara. Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores Penados. 2ª Agrupación. Caja 301849, expediente 7285.
Oficio del capitán médico director del Hospital Militar Disciplinario de Pamplona.
Oficio del capitán médico director del Hospital Militar Disciplinario de Pamplona.

Bibliografía

 

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